C.E.T. son las siglas de Círculo Educativo de Taekwon-Do que es una institución dedicada a la enseñanza del Taekwon-Do en diferentes puntos de la República Argentina.
Fue creada en el año 1991 con una clara meta, la formación de practicantes desde un punto de vista serio y responsable, no solo como un entrenamiento normal, sino educando ante todo personas, enseñándoles a vivir de acuerdo a los principios de nuestra práctica, Cortesía, Integridad, Autocontrol, Perseverancia y Espíritu Indomable, buscando de esta manera mejorar la calidad de vida de quienes pertenecemos a esta escuela y por sobre todas las cosas transformarnos en mejores personas día a día.
De estos principios que aplicamos durante nuestro aprendizaje y a lo largo de nuestra vida, puede ser el significado verdadero del nombre, podemos llamarnos Círculo por más de un motivo, como puede ser el que somos un grupo de personas unidas para un objetivo común. También puede entenderse como un sin fin, ya que una vez que ingresamos en el mundo del Taekwon-Do, todo lo que aprendamos nos acompañara por el resto de nuestras vidas, buscando la excelencia día a día para acercarnos cada vez más al máximo desarrollo individual. Tal vez por eso muchas veces repetimos que aunque alguien abandone la práctica, nunca deja de pertenecer a este hermoso círculo que es el Taekwon-Do.
Como toda institución educativa, en CET creemos que en este mundo cambiante y competitivo, la educación, capacitación y el respeto de los valores morales son una necesidad y no solamente un deseo.
Seguramente muchas personas están familiarizadas con el concepto de corrupción, es por eso que desde nuestra humilde posición intentamos formar a los practicantes, cuyo objetivo principal es el aprendizaje para que, mediante la práctica de este hermoso arte marcial, puedan utilizar los conocimientos y valores adquiridos como un medio para superarse a lo largo de toda su vida.
De esta manera, en CET nos esforzamos en formar personas que logren progresar física e intelectualmente, difundiendo nuestra "Forma de vida", de la cual nos sentimos orgullosos al ser, como dictan nuestros principios, integros, corteses, humildes y por sobre todas las cosas leales, aunque esta sea una palabra que desgraciadamente se utiliza menos en el mundo que nos toca vivir.
Por estos motivos podemos asegurar que intentamos día a día entregar a cada uno de ustedes nuestros conocimientos y recibir a cambio sus propuestas, con el objetivo de recorrer juntos EL CAMINO HACIA EL ÉXITO. El cual comenzamos a transitar cuando un pequeño grupo de practicantes decide acompañar al Sabon Nim Víctor Gutiérrez en su apasionado esfuerzo por transmitir su sentimiento por el Taekwon-Do, formando as' nuestra escuela, que comienza a funcionar tomando como sede el Club 25 de Mayo en Olivos. Durante su formación nuestra escuela fue supervisada personalmente por el fallecido Maestro Enrique Eiriz VII Dan.
Desde CET pretendemos brindar ante todo la seguridad de respetar íntegramente todas las normas y reglamentos impuestos por la Federación Internacional de Taekwon-Do (I.T.F.) y la Federación de Taekwon-Do de la Repœblica Argentina (Fe.T.R.A.), otorgando de esta manera todos nuestros títulos de forma oficial y reconocida a nivel mundial.
As' mismo nuestra escuela forma parte de la Asociación Argentina de Taekwon-Do Enrique Eiriz (A.A.T.E.E.), de la cual nuestro director, el Sabon Nim Víctor Gutiérrez, es Vicepresidente. Siendo por esto que tenemos como instructores mayores a los Maestros Omar Severino y Jacinto Rivero, quienes nos brindan constantemente su experiencia y capacitación.
Siendo concientes en CET que la práctica de este arte marcial implica el contacto físico, una prioridad que nos acompaña constantemente desde los primeros momentos es el cuidado de nuestros practicantes, por lo que nuestros instructores son capacitados para cuidar minuciosamente cada detalle del entrenamiento f'sico y mental que brindan. De esta manera no solo estamos cuidando a nuestros alumnos físicamente, sino que gracias a las estrictas normas de protocolo y cortesía se impone un respeto mutuo entre alumnos e instructores, logrando una disciplina que, iniciada en el lugar de práctica, se traslada a otros ordenes de la vida personal y comunitaria.
